lunes, 28 de marzo de 2016

A palabras necias... ¿Oídos sordos?

La mejor noticia que tenemos en estos momentos es la de saber que Nick Blackwell, finalmente, parece estable y empieza a mostrar síntomas de mejora. Tanto los médicos que le tratan, así como los familiares del púgil, se muestran cada vez más optimistas puesto que afirman que lo peor ya ha pasado. Blackwell, mientras, sigue en coma inducido.

¿Lo peor?, pues casi lo de siempre; la tontería que se tiene en España. Me explico. No me sorprende que algunos medios puedan permitirse licencias tales como las de "añadir de su propia cosecha" algunas conclusiones, o titulares, a la ya habitual forma de trabajo que para algunos consiste en fusilar teletipos. Se entiende, de verdad. Eso sí, bajo esa libertad hemos podido leer algunas cosas que, como dirían los hijos de Ned Flanders, harían llorar al mismísimo niño Jesús. Imaginación, amarillismo o simplemente ignorancia. Da igual.


Lo peor de todo ha sido leer las opiniones de sus lectores. Porque sí, hay gente que aspira a escribir algo más que "pole" -al parecer mola ser el primero en comentar una noticia y dejar esa prueba de dicha hazaña-. De verdad, ¿Cómo es posible tanto atrevimiento?. En serio, ¿Todos podemos opinar de todo sin ponernos ni un poquito colorados?. ¿De verdad tenemos que creer que todo ese "rebaño ilustrado" representa a alguna parte de nuestra sociedad?.

Algunos lanzaban bilis contra el boxeo arrastrando, quien sabe, algún tipo de trauma difícil de entender. Otros exponían sus teorías sobre "taras mentales". Algunos pedían la prohibición inmediata de este deporte y alguno parecía desear el peor final para Blackwell alegando que eso "despertaría conciencias". Vamos, que si una muerte sirve para que todos pensemos igual que él... bienvenida sea, pensará el animal.

¿Es esto la libertad de expresión?. Pues a lo mejor, sí. Yo lo tengo claro, el aficionado al boxeo debería apoyar más los medios que intentan hablar de boxeo desde adentro y olvidarse, por su propia salud, de esos medios "grandes" que parecen haber sustituido la calidad de la información por titulares "que inviten a hacer clic a cualquiera".