martes, 22 de marzo de 2016

El fenómeno Kerman Lejarraga

Foto de Juan Lazkano, del diario DEIA
Hace tiempo, demasiado, que no veía en España a un boxeador con la base tan ilusionante que tiene Kerman Lejarraga. Sí, sé que hay otros muchos boxeadores dignos de ser nombrados y considerados, pero en esta ocasión mi mente se va en dirección a los últimos pasos dados por el conocido como "Revólver" de Morga.

Apenas tiene 24 años. A esas edad ya hay campeones consagrados, cierto, pero por estas latitudes esa es la edad en la que la experiencia adquirida empieza a moldear algo más que el destino que se le puede adivinar a un púgil. De momento, por aquello que empezamos a ver y sentir, podemos alegrarnos de comprobar que no solo progresa combate a combate, sino que además se aleja de la imagen de ser solo "un boxeador al que le pesa la mano", un simple pegador al uso. No, además boxea. Las pilla a la primera, no hay que repetirle las cosas. Muestra significativos progresos y, además, tiene un campo de evolución tan grande que solo podemos esperar que nunca sea consciente de lo buen boxeador que puede llegar a ser.

De momento sonríe, agradece las buenas palabras y confiesa que prefiere escuchar aquellas críticas que le sirvan para aprender. "El halago debilita, la crítica me anima a trabajar más duro en el gimnasio" suele comentar.

Además de todo esto, debemos sumar algo más; carisma. "Eso no se puede comprar ni en el Rastro", dicen los castizos. Este chico lo tiene. El boxeo en Bilbao está subiendo, así como la media de espectadores a todas las veladas. Así es la gente del Botxo, siempre arropando a aquello que más y mejor defienda el orgullo bien entendido de "ser de la tierra".

Detrás hay bastante trabajo de mucha gente, cierto. Sería injusto no acordarse de otros boxeadores, pero Kerman arrastra a mucha gente. Empieza a colgar el cartel de "no hay billetes". No me equivoco si presupongo que solo tendrá que salir de "casa" para citas mayores. Y sí, hablo de algo más que europeos, puesto que la implicación de la gente podrá hacer posible casi cualquier desembolso en forma de apuesta. El Revólver, pues, progresa adecuadamente.