En una entrevista con TUDN, Julio César Chávez Jr. se ha abierto en canal para hablar sin tapujos de sus demonios personales, asegurando que el boxeo le ha salvado la vida de caer en el pozo de las drogas. El púgil mexicano confesó que hubo una etapa de su vida que fue de órdago, donde se "volvió loco" por las adicciones. Con la mano en el corazón, afirmó que ese oscuro periodo fue un auténtico "infierno" y que si no hubiera vuelto a subirse al ring, se habría ido al traste. Es decir, que el deporte ha sido su salvación.
Además de su calvario personal, el hijo de la leyenda también aprovechó la ocasión para defenderse a capa y espada de las acusaciones del gobierno mexicano, las cuales, según él, desencadenaron que el ICE lo detuviera, le quitara el visado y lo mandara de vuelta a México. Chávez Jr. se reafirma en que no es ningún traficante, como se ha llegado a decir. Sostiene que los problemas que ha tenido, sobre todo en redes sociales, son más bien "consecuencias de agrandado, de chorradas" propias de alguien que "andaba loco", y no por llevar a cabo actividades ilícitas.
El boxeador hace hincapié en que su vida, y eso lo sabe todo el mundo en Culiacán, siempre ha estado ligada al cuadrilátero, ni más ni menos. Argumenta que si de verdad fuera alguien involucrado en el tráfico de drogas no le habrían detenido de esa forma tan simple para deportarle; más bien, le habrían "llevado" las autoridades pertinentes. Por ello, subraya la importancia de que la ley le permita seguir con su carrera.
Para terminar, Chávez Jr. se muestra como un hombre nuevo, con la cabeza bien amueblada y con el firme propósito de seguir dando guerra unos cuantos años más. Quiere que se le haga justicia para poder boxear limpio y convertirse en un buen ejemplo a seguir. Afirma que, aunque ya es más mayor y le quedan pocas peleas, su gran deseo es continuar en el deporte de forma sana, para que la gente vea en su recuperación un auténtico milagro.

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